Carlos y el Dragón de Cristal: El Descubrimiento de Lumin

Un Encuentro Inesperado
En el tranquilo pueblo de Valleverde, Carlos caminaba por su jardín hablando en voz alta. “Ojalá pasara algo emocionante”, soñaba.
De repente, tropezó y cayó al suelo. “¡Ay! ¿Qué es esto?” exclamó. Allí, medio oculto entre las flores, había un pequeño dragón hecho de cristal. “¡Eres hermoso! Te llamaré Lumin”, dijo Carlos, su voz llena de asombro.
La Amistad Crece
Cada tarde, Carlos visitaba a Lumin. Le contaba sobre su día, sus sueños y sus miedos. “Hoy, en la escuela, aprendí sobre las estrellas”, decía, y Lumin brillaba más fuerte, como si entendiera cada palabra.
Lumin va a la Escuela
Un día, Carlos llevó a Lumin a la escuela escondido en su mochila. “Vamos a tener una aventura”, le susurró. Durante la clase, Lumin se asomó y un rayo de sol lo hizo brillar. “¡Carlos, qué es eso!” gritó Ana, una compañera de clase. Carlos, nervioso, respondió: “Es… es mi proyecto de ciencias”. Todos se maravillaron con Lumin, y por primera vez, Carlos se sintió como un héroe.
El Peligro Acecha
Pero esa noche, mientras Carlos y Lumin miraban las estrellas, una sombra se deslizó en el jardín. “¿Quién está ahí?” gritó Carlos, tratando de ocultar su miedo.
Una figura encapuchada emergió de la oscuridad. “He oído rumores de un dragón de cristal en este pueblo”, dijo con una voz grave.
Lumin empezó a perder su brillo, reflejando el miedo de Carlos. “Tienes que irte. Lumin es mi amigo y no permitiré que le hagas daño”, declaró Carlos, su voz más firme de lo que se sentía.
“Interesante”, murmuró la figura, “un dragón que refleja emociones. Vale mucho más de lo que pensaba.”
Carlos abrazó a Lumin. “No dejaré que te lleven”, susurró. La figura dio un paso adelante, pero de repente, una luz brillante emanó de Lumin, iluminando todo el jardín.
Continuará…


